"La vida es un único verso interminable"

Gerardo Diego (Ángelus, Imagen, 1918-1921)

26 dic. 2013

NEGRO ESPERANZA

Hace tiempo
que el tiempo se detuvo,
perplejo, instintivo,
quizás
por el momento presente que se presentaba.

De nuevo, nuevamente en el camino
se detuvo,
al igual que yo y me contempló,
¿o fui yo a él?
da igual, no importa,
el caso es que nada fue lo mismo.

Anduve errante,
aletargado pero apremiante,
mis pensamientos condicionados o coaccionados
me distraían del todo,
qué decir de aquella tarde,
tan solo escuchaba el silencio.

Qué decir del ahora
abstracto, efímero, irritante,
por donde escapar del aliento gélido de realidad
que golpeaba y golpeaba sin descanso.

Yo cual fuente
bebía y bebía de él
sin encontrar respuesta posible,
y sin ni siquiera poder embriagarme de él.

Porque era áspero e hiriente
y a cada trago sangraba parte de mi ser,
que desazón y que curiosa sin razón,
porque lo que escupía eran partes que no conocía,
respuestas a preguntas no formuladas,
acciones sin acción,
acabadas.

Pensamientos voraces sin palabras,
que era todo aquello si no parte de mí,
en aquel momento.

Todo se desdibujaba,
aquel paisaje entremezclaba el blanco de la nada,
con el negro de la noche,
que se escapaba.

Para los colores no cabía espacio,
eran demasiado brillantes.

Por donde poner los pies ahora,
si el suelo quema,
si el suelo se me clava,
y me hiere y me taladra,
de recuerdos y de palabras,
no lanzadas.

Si parece que todo se atrapa en mis pies descalzos,
se enreda y me para,
tan solo puedo pararme por un momento
y ver que no es nada
y que la nada es en blanco
y yo soy el negro de la esperanza.

Parado,
contemplativo,
grito al aire frío de palabra
y ya puedo seguir con la frase,
el verso, de nuevo, nuevamente,
porque se detuvo el tiempo,
pero no mis pies negros descalzos de esperanza.

Abatido, meditativo,
corro como si fuera a desparecer,
llenando mi vacío de nuevos recuerdos
pero siempre en negro,
color esperanza.


Rúben M.A.

20 dic. 2013

A BLAS DE OTERO (Gabriel Celaya)

Amigo Blas de Otero: Porque sé que tú existes,
y porque el mundo existe, y yo también existo,
porque tú y yo y el mundo nos estamos muriendo,
gastando nuestras vueltas como quien no hace nada,
quiero hablarte y hablarme, dejar hablar al mundo
de este dolor que insiste en todo lo que existe.

Vamos a ver, amigo, si esto puede aguantarse:
El semillero hirviente de un corazón podrido,
los mordiscos chiquitos de las larvas hambrientas,
los días cualesquiera que nos comen por dentro,
la carga de miseria, la experiencia —un residuo—,
las penas amasadas con lento polvo y llanto.

Nos estamos muriendo por los cuatro costados,
y también por el quinto de un Dios que no entendemos.
Los metales furiosos, los mohos del cansancio,
los ácidos borrachos de amarguras antiguas,
las corrupciones vivas, las penas materiales...
Todo esto —tú sabes—, todo esto y lo otro.

Tú sabes. No perdonas. Estás ardiendo vivo.
La llama que nos duele quería ser un ala.
Tú sabes y tu verso pone el grito en el cielo.
Tú, tan serio, tan hombre, tan de Dios aun si pecas,
sabes también por dentro de una angustia rampante,
de poemas prosaicos, de un amor sublevado.

Nuestra pena es tan vieja que quizá no sea humana:
Ese mugido triste del mar abandonado,
ese temblor insomne de un follaje indistinto,
las montañas convulsas, el éter luminoso,
un ave que se ha vuelto invisible en el viento,
viven, dicen y sufren en nuestra propia carne.

Con los cuatro elementos de la sangre, los huesos,
el alma transparente y el yo opaco en su centro,
soy el agua sin forma que cambiando se irisa,
la inercia de la tierra sin memoria que pesa,
el aire estupefacto que en sí mismo se pierde,
el corazón que insiste tartamudo afirmando.

Soy creciente. Me muero. Soy materia. Palpito.
Soy un dolor antiguo como el mundo que aún dura.
He asumido en mi cuerpo la pasión, el misterio,
la esperanza, el pecado, el recuerdo, el cansancio,
soy la instancia que elevan hacia un Dios excelente
la materia y el fuego, los latidos arcaicos.

Debo salvarlo todo si he de salvarme entero.
Soy coral, soy muchacha, soy sombra y aire nuevo,
soy el tordo en la zarza, soy la luz en el trino,
soy fuego sin sustancia, soy espacio en el canto,
soy estrella, soy tigre, soy niño y soy diamante
que proclaman y exigen que me haga Dios con ellos.

¡Si fuera yo quien sufre! ¡Si fuera Blas de Otero!
¡Si sólo fuera un hombre pequeñito que muere
sabiendo lo que sabe, pesando lo que pesa!
Mas es el mundo entero quien se exalta en nosotros
y es una vieja historia lo que aquí desemboca.
Ser hombre no es ser hombre. Ser hombre es otra cosa.

Invoco a los amantes, los mártires, los locos
que salen de sí mismos buscándose más altos.
Invoco a los valientes, los héroes, los obreros,
los hombres trabajados que duramente aguantan
y día a día ganan su pan, mas piden vino.
Invoco a los dolidos. Invoco a los ardientes.

Invoco a los que asaltan, hiriéndose, gloriosos,
la justicia exclusiva y el orden calculado,
las rutinas mortales, el bienestar virtuoso,
la condición finita del hombre que en sí acaba,
la consecuencia estricta, los daños absolutos.
Invoco a los que sufren rompiéndose y amando.

Tú también, Blas de Otero, chocas con las fronteras,
con la crueldad del tiempo, con límites absurdos,
con tu ciudad, tus días y un caer gota a gota,
Con ese mal tremendo que no te explica nadie.
Irónicos zumbidos de aviones que pasan
y muertos boca arriba que no, no perdonamos.

A veces me parece que no comprendo nada,
ni este asfalto que piso, ni ese anuncio que miro.
Lo real me resulta increíble y remoto.
Hablo aquí y estoy lejos. Soy yo, pero soy otro.
Sonámbulo transcurro sin memoria ni afecto,
desprendido y sin peso, por lúcido ya loco.

Detrás de cada cosa hay otra cosa que es la misma,
idéntica y distinta, real y a un tiempo extraña.
Detrás de cada hombre un espejo repite
los gestos consabidos, mas lejos ya, muy lejos.
Detrás de Blas de Otero, Blas de Otero me mira,
quizá me da la vuelta y viene por mi espalda.

Hace aún pocos días caminábamos juntos
en el frío, en el miedo, en la noche de enero
rasa con sus estrellas declaradas lucientes,
y era raro sentirnos diferentes, andando.
Si tu codo rozaba por azar mi costado,
un temblor me decía: "Ese es otro, un misterio."

Hablábamos distantes, inútiles, correctos,
distantes y vacíos porque Dios se ocultaba,
distintos en un tiempo y un lugar personales,
en las pisadas huecas, en un mirar furtivo,
en esto con que afirmo: "Yo, tú, él, hoy, mañana",
en esto que separa y es dolor sin remedio.

Tuvimos aún que andar, cruzar calles vacías,
desfilar ante casas quizá nunca habitadas,
saber que una escalera por sí misma no acaba,
traspasar una puerta —lo que es siempre asombroso—,
saludar a otro amigo también raro y humano,
esperar que dijeras —era un milagro—: Dios al fin escuchaba.

Todo el dolor del mundo le atraía a nosotros.
las iras eran santas; el amor, atrevido;
los árboles, los rayos, la materia, las olas,
salían en el hombre de un penar sin conciencia,
de un seguir por milenios, sin historia, perdidos.
Como quien dice "sí", dije Dios sin pensarlo.

Y vi que era posible vivir, seguir cantando.
Y vi que el mismo abismo de miseria medía
como una boca hambrienta, qué grande es la esperanza.
Con los cuatro elementos, más y menos que hombre,
sentí que era posible salvar el mundo entero,
salvarme en él, salvarlo, ser divino hasta en cuerpo.

Por eso, amigo mío, te recuerdo, llorando;
te recuerdo, riendo; te recuerdo, borracho;
pensando que soy bueno, mordiéndome las uñas,
con este yo enconado que no quiero que exista,
con eso que en ti canta, con eso en que me extingo
y digo derramado: amigo Blas de Otero.

8 dic. 2013


           ENTONCES Y ADEMÁS (Blas de Otero, Ancia)

Cuando el llanto, partido en dos mitades,
cuelga, sombríamente, de las manos,
y el viento, vengador, viene y va, estira
el corazón, ensancha el desamparo.

Cuando el llanto, tendido como un llanto
silencioso, se arrastra por las calles
solitarias, se enreda entre los pies,
y luego suavemente se deshace.

Cuando morir es ir donde no hay nadie,
nadie, nadie; caer, no llegar nunca,
nunca, nunca; morirse y no poder
hablar, gritar, hacer la gran pregunta.

Cuando besar una mujer desnuda
sabe a ceniza, a bajamar, a broza,
y el abrazo final es esa franja
sucia que deja, en bajamar, la ola.

Entonces, y también cuando se toca
las dos manos el vacío, el hueco,
y no hay donde apoyarse, no hay columnas
que no sean de sombra y de silencio.

Entonces, y además cuando da miedo
ser hombre, y estar solo es estar solo,
nada más que estar solo, sorprenderse
de ser hombre, ajenarse: ahogarse sólo.

Cuando el llanto, parado ante nosotros...

4 dic. 2013


PALABRAS LLAMADAS AL VIENTO

Vuelvo a lanzar frases al blanco aterrador
vuelvo a descargar aquello escondido
transformándolo en palabras conexas
pero sin sentido.

El  sentido no existe.

Golpes  de pensamientos,
palabras
llamadas al viento,
nombradas y utilizadas.
Cambio, duda, ansiedad
realidad cambiante de formas distantes.

El sentido es algo abstracto.

La chispa, la fuerza, el golpe,
difícil arrebatárselo a la mente.
Confusa, atávica, hiriente
cabizbaja y sonriente.
Como expresar aquello que no tiene palabras
metáfora, símil, ironía,
todo se mezcla con palabras carentes de sentido.

El sentido no existe,  lo vuelvo a decir.

Unión, ritmo, espacio,     
                                                         silencio.
El silencio,
                   qué gran palabra que no habla.
El grito,
                  qué gran palabra enérgica, viva, y altiva.

Significado  inconexo de pensamientos,
descripción caótica de momentos,
alegoría absurda de  desconcierto.

Rúben M.A.



29 nov. 2013

ACABA (Vicente Aleixandre)

En volandas,

como si no existiera el avispero,
aquí me tienes con los ojos desnudos,
ignorando las piedras que lastiman,
ignorando la misma suavidad de la muerte.

¿Te acuerdas? He vivido dos siglos, dos minutos,
sobre un pecho latiente,
he visto golondrinas de plomo triste anidadas en ojos
y una mejilla rota por una letra.
La soledad de lo inmenso mientras media la capacidad de una gota.

Hecho pura memoria,
hecho aliento de pájaro,
he volado sobre los amaneceres espinosos,
sobre lo que no puede tocarse con las manos.

Un gris, un polvo gris parado impediría siempre el beso sobre la tierra,
sobre la única desnudez que yo amo,
y de mi tos caída como una pieza
no se esperaría un latido, sino un adiós yacente.

Lo yacente no sabe.
Se pueden tener brazos abandonados.
Se pueden tener unos oídos pálidos
que no se apliquen a la corteza ya muda.
Se puede aplicar la boca a lo irremediable.
Se puede sollozar sobre el mundo ignorante.

Como una nube silenciosa yo me elevaré de mí mismo.
Escúchame. Soy la avispa imprevista.
Soy esa elevación a lo alto
que como un ojo herido
se va a clavar en el azul indefenso.
Soy esa previsión triste de no ignorar todas las venas,
de saber cuándo, cuándo la sangre pasa por el corazón
y cuándo la sonrisa se entreabre estriada.

Todos los aires azules...
No.
Todos los aguijones dulces que salen de las manos,
todo ese afán de cerrar párpados, de echar oscuridad o sueño,
de soplar un olvido sobre las frentes cargadas,
de convertirlo todo en un lienzo sin sonido,

me transforma en la pura brisa de la hora,
en ese rostro azul que no piensa,
en la sonrisa de la piedra,
en el agua que junta los brazos mudamente.
En ese instante último en que todo lo uniforme pronuncia la palabra:
ACABA.


12 nov. 2013

INSTANTE

El ahora sería algo difícil de describir,
porque ya no existe
llego el después,
y ahora hablamos del ayer.
¿Y el ahora?, ¿donde se quedo?
un suspiro, un momento, una chispa,
un reflejo perdido en el agua,
una distorsión de ondas, que nos hablan del después.
Nuevamente,
el acto, el impulso,
se lo llevó el tiempo; de nuevo,
tan solo veíamos la distorsión del instante.
¿Cuando ocurrió?
antes,
quizás, nada ocurre,
todo se encuentra en el presente continuo,
del ahora;
pero esto no se puede describir,
porque sería el antes,
y ahora,
el después.
Todo se interconecta,
no existe el ahora
ni el después
ni el antes
todo está unido en un instante.



Rúben M.A.
ENCUENTRO

Hola, ¿qué hay de nuevo?;
pronunciaban los pensamientos
remarcando con cuerda los sonidos,
contemplando el sonido apagado.

Por aquí, todo sigue igual;
respiraba estridente
lanzando suspiros acompasados de palabras,
esperando quien sabe que.

Se encontraron y contemplaron por última vez;
qué decir de sus gestos, de su expresión,
qué decir de sus ojos, de su pasión,
apartaron la vista y no se volvieron a ver.


Rúben M.A.

22 feb. 2013


LOS OPUESTOS

¡Luz!,¡oh,luz!,
¿luz?,
¡NO!,
¡oscuridad!
¿Por qué?,
¿qué es la luz sin oscuridad?,
¿qué es la belleza sin fealdad?,
¿qué es lo  contrario a lo contrario?
¿Qué es cierto y no falso?,
¿por qué ahora es ahora y no después?
¿Que vive y que muere?,
si lo que vive muere y lo que muere da vida.
¿Qué es el amor y el desamor?
Por donde se cruzaron los caminos, si yo no los marqué.
¿Qué es el principio?, si todo termina para volver a empezar.
¿Que son las palabras?, sino artificios de letras que evocan sueños.
Que son los sueños sin las pesadillas.
Qué es ser feliz sin estar triste.
Que será de la tristeza sin la felicidad
Los opuestos se miran y se reflejan, y vuelven a ser lo mismo.
¿Que es lo mismo?, sino lo otro.

Rúben M.A.


PEDACITOS DE CRISTAL

El silencio de nuevo
revolotea airado,
con estruendos de palabra.

Que decir de las palabras
escritas rápidamente en la hoja,
que decir del tiempo que no es más que el ahora.

Por donde juntar los pedazos de consciencia
que cayeron y cayeron para convertirse en la razón,
y que decir de la razón, si fue violada y de ella salió la locura.
No hay nada más que decir, tan solo se puede contemplar.
Miles y miles de cristales rotos en el suelo,
sin forma, sin lugar, desperdigados, separados
arrancados, yuxtapuestos, espoliados.

Que decir de los pedacitos de cristales en los cuales te ves,
¿recuerdas cuando tú mismo te abalanzaste,
los rompiste y luego ellos volaron al cielo?

Al cielo de las estrellas y los planetas.
Que decir de mi cielo estrellado de pedacitos de cristal.

Rúben M.A.



A VECES
A veces respiras, otros te dirán que siempre respiras.
A veces parece que ves, sin embargo ¿qué hay que ver?
A veces sientes, claro que sientes, ¿pero te sientes?
A veces te entristeces, porque el sentir es lo que tiene.
A veces escuchas a la gente, pero ella a ti no te escucha.
A veces quieres hablar, otros te dirán que te intentas expresar.
A veces te quieres expresar y te quedas sin palabras.
A veces no hablas porque no sabes que decir, porque tan solo son palabras.
A veces caminas, alguien te dirá que corras, pero tú caminas.
A veces miras a los ojos de otra persona, ¿o es la otra persona la que te mira?
A veces crees que ves, pero tan solo es una ilusión producto de unas conexiones sinápticas.
A veces observas a tus neuronas hablándote, mirándote, escuchándote.
A veces sueñas, otros te dirán que vives.
A veces vives, sin embargo ¿qué es vivir?
A veces sientes como te parpadea tu corazón, pero ¿qué es el corazón?
A veces te sientas y reflexionas, a veces, a veces y a veces.

Rúben M.A.


LUCES ENCENDIDAS

A menudo, muy a menudo;
te imaginas en lugares distantes
aún siquiera no imaginados,
tan solo diferentes.

Porque el ahora es monótono y continuo,
cual cuerda fina, infinitamente larga.
Tan solo sabes, que no estás bien;
¿y por qué?, preguntaras,
pues la respuesta es clara,
por cualquier razón absurda.

¡No!, ¡que no!, ¡¿absurda?! ¡no!,
tan solo, no describible,
es tan solo, un estado de ánimo,
transitorio, como todos.

Por donde andar ahora
si se dejaron todas las luces iluminando,
si tú mismo, no eres tú mismo.

Transición, cambio, duda,
tristeza, alegría, melancolía.
Qué decir del camino,
si se dejaron todas las luces encendidas.

Si ya lo ves todo,
que te puedo decir yo de lo que veo.
Yo, simplemente cierro los ojos, porque la luz me asusta.
Rúben M.A.

7 feb. 2013


ESTA VIDA ES UNA TRAGEDIA

No digas que no te lo advertí.
¡No!
¡No me lo advertiste!
Ni tan solo me lo mencionaste.
Oh, ¡sí!,
tu mirada, tus gestos,
ahora lo recuerdo,
¡sí!, ¡sí me lo dijiste!
Pero de una forma mágica,
claro,
¿yo?,
no te hice caso.

¿Por qué?
¿Por qué te lo iba a hacer?
Podía ser que no entendiera tu mensaje.
¡Mentira!

Me estaba engañando a mí mismo.
¿Por qué no me lo dijiste?
¡Ah!, ya sé,
porque no había nada que decir.
Rúben M.A.

31 ene. 2013


PENSAMIENTOS VORACES DE PALABRAS

En ocasiones recuerdas momentos perdidos en el humo,
vuelan  lejos a través del viento de la palabra,
recorren callejones solitarios de pensamientos,
saborean sabores aún no conocidos.

Brillan con brillo tenue y terso,
a través de múltiples cristales de sombra.

Inundan con fuego la mente caprichosa.

Qué lejos y que tan cerca,
tan solo se mueven de nuevo y no saben a dónde van;
que solo o que tan solo.

Tan solo dibujan formas en forma de escritura,
pensamientos voraces de palabras,
aquí las tenéis, espero que disfrutéis.

Rúben M.A.

19 ene. 2013


Desde los afectos  (Mario Benedetti)

¿Cómo hacerte saber que siempre hay tiempo?
Que uno tiene que buscarlo y dárselo…
Que nadie establece normas, salvo la vida…
Que la vida sin ciertas normas pierde formas…
Que la forma no se pierde con abrirnos…
Que abrirnos no es amar indiscriminadamente…
Que no está prohibido amar…
Que también se puede odiar…
Que la agresión porque sí, hiere mucho…
Que las heridas se cierran…
Que las puertas no deben cerrarse…
Que la mayor puerta es el afecto…
Que los afectos, nos definen…
Que definirse no es remar contra la corriente…
Que no cuanto más fuerte se hace el trazo, más se dibuja…
Que negar palabras, es abrir distancias…
Que encontrarse es muy hermoso…
Que el sexo forma parte de lo hermoso de la vida…
Que la vida parte del sexo…
Que el por qué de los niños, tiene su por qué…
Que querer saber de alguien, no es sólo curiosidad…
Que saber todo de todos, es curiosidad malsana…
Que nunca está de más agradecer…
Que autodeterminación no es hacer las cosas solo…
Que nadie quiere estar solo…
Que para no estar solo hay que dar…
Que para dar, debemos recibir antes…
Que para que nos den también hay que saber pedir…
Que saber pedir no es regalarse…
Que regalarse en definitiva no es quererse…
Que para que nos quieran debemos demostrar qué somos…
Que para que alguien sea, hay que ayudarlo…
Que ayudar es poder alentar y apoyar…
Que adular no es apoyar…
Que adular es tan pernicioso como dar vuelta la cara…
Que las cosas cara a cara son honestas…

Que nadie es honesto porque no robe…
Que cuando no hay placer en las cosas no se está viviendo…
Que para sentir la vida hay que olvidarse que existe la muerte…
Que se puede estar muerto en vida..
Que se siente con el cuerpo y la mente…
Que con los oídos se escucha…
Que cuesta ser sensible y no herirse…
Que herirse no es desangrarse…
Que para no ser heridos levantamos muros…
Que sería mejor construir puentes…
Que sobre ellos se van a la otra orilla y nadie vuelve…
Que volver no implica retroceder…
Que retroceder también puede ser avanzar…
Que no por mucho avanzar se amanece más cerca del sol…


¿Cómo hacerte saber que nadie establece normas, salvo la vida?



4 ene. 2013

Todo está bien



LA LOCURA LLAMA A LA RAZÓN


¡Todo está bien!, ¡todo está bien!

repetía la mente,

¡Nada me pasa!, ¡nada me pasa!

¡Me intentan encerrar de nuevo!

Después acabé atado en una cama.

No lo entiendo, ¿por qué?

¡No estás bien!, ¡no estás bien!

¿Quién está bien?

Tu mente se mueve en otra realidad.

¿Que es la realidad?

Te miro y no eres tú,

frases sin sentido, pensamientos inconexos.

¿Donde estoy?

No estabas bien, ¿recuerdas?

pero, ¿qué es estar bien?

No vuelvas con lo mismo,

perdiste la cabeza.

¿Tú quien eres para decir esto?

¡Nadie!, ¡nadie!, ¡nadie me entiende!

Yo te entiendo, pero no estás bien,

¡Vuelve!, ¡vuelve!, ¡vuelve!

 ¿A dónde quieres que vaya?

Si mi mundo es este y mi mente está aquí.

Olvídalo ya no me quedan palabras.

 Rúben M.A.

3 ene. 2013

Caminos sin respuestas



CAMINOS SIN RESPUESTAS

Cuál es el principio,

cuál es el fin,

si llegar es ir a donde no hay nadie,

si llegar es estar, si estar, no es llegar.

si buscar es encontrar, si encontrar se consigue sin buscar.

Caminos sin respuestas, ¿pero quién las busca?,

sí caminas y miras y no ves nada,

tan solo, solo estás tú y ya no estás tan solo,

porque tú eres más que nada, aunque la nada te rodee.

Caminos sin respuestas, ¿pero quién se pregunta?

Aunque te sientas pequeño, el espacio no entiende de dimensiones,

el tiempo no cree en razones humanas con forma de reloj,

las razones humanas creen en el tiempo, en las agujas, en los segundos...

¿pero que es el tiempo?

Si un segundo es una eternidad, y una hora un momento,

si la vida dura un segundo y la muerte un momento, ¿o es al revés?.

Caminos sin respuestas, ¿cual es el principio y el fin de las cosas?

Si no existe el principio y el fin, si todo está conectado...

Si no queda tiempo para preguntarse,

caminos sin respuestas, ¿pero quién las busca?

Rúben M.A