"La vida es un único verso interminable"

Gerardo Diego (Ángelus, Imagen, 1918-1921)

12 jun. 2012

A MENUDO 


A menudo, muy a menudo,
vuelves a recorrer momentos
perdidos en el tiempo y en el espacio.
Resuenan recuerdos apagados y tapados,
golpeando en instantes instantáneos
que revolotean airados.
Como aves de presa que se lanzan
y obtienen una lagrima,
a veces, cae más de una.

Animales alados que lastiman y dañan.

A  menudo, muy a menudo
vuelven espacios verdes, frondosos y brillantes,
recuerdos, ¿recuerdas?
Que te llevan a ver tus aves agresivas
a las que te enfrentas cada día.

Voraces animales alados a los que eliminas.

A menudo, muy a menudo
todo está en calma en el río,
el agua recorre su camino
y chisporrotea con las piedras.
Sentado en una de ellas
miras al cielo y no ves nada.

Tan solo, voraces animales alados que graznan.

A menudo, muy a menudo
el sol brilla como nunca,
las nubes son blancas

y parecen voraces animales alados...

Rúben M.A.

11 jun. 2012


POEMA 17 (Pablo Neruda, 1924)


Pensando, enredando sombras en la profunda soledad.
Tú también estás lejos, ah más lejos que nadie.
Pensando, soltando pájaros, desvaneciendo imágenes,
enterrando lámparas.
Campanario de brumas, qué lejos, allá arriba!
Ahogando lamentos, moliendo esperanzas sombrías,
molinero taciturno,
se te viene de bruces la noche, lejos de la ciudad.

Tu presencia es ajena, extraña a mí como una cosa.
Pienso, camino largamente, mi vida antes de ti.
Mi vida antes de nadie, mi áspera vida.
El grito frente al mar, entre las piedras,
corriendo libre, loco, en el vaho del mar.
La furia triste, el grito, la soledad del mar.
Desbocado, violento, estirado hacia el cielo.

Tú, mujer, qué eras allí, qué raya, qué varilla
de ese abanico inmenso? Estabas lejos como ahora.
Incendio en el bosque! Arde en cruces azules.
Arde, arde, llamea, chispea en árboles de luz.
Se derrumba, crepita. Incendio. Incendio.
Y mi alma baila herida de virutas de fuego.
Quien llama? Qué silencio poblado de ecos?
Hora de la nostalgia, hora de la alegría, hora de la soledad,
hora mía entre todas!

Bocina en que el viento pasa cantando.
Tanta pasión de llanto anudada a mi cuerpo.
Sacudida de todas las raíces,
asalto de todas las olas!
Rodaba, alegre, triste, interminable, mi alma.

Pensando, enterrando lámparas en la profunda soledad.
Quién eres tú, quién eres?